3.4.6. Ofrecer a Dios según nuestro talento o capacidad

Todos nosotros tenemos alguna especie de recursos a nuestra disposición. Éstos nos han sido concedidos por Dios. Un principio básico en la práctica espiritual es que usemos estos mismos recursos para servirlo como parte de nuestra práctica espiritual y así, crecer espiritualmente. Los recursos que tenemos se pueden dividir a grandes rasgos en cuatro categorías:

 

1. Nuestro cuerpo

2. Nuestras riquezas y vínculos (conexiones) mundanales

3. Nuestra mente e intelecto

4. Nuestro sexto sentido

Miremos a estos cuatro aspectos con un poco más detalle

 

1. Nuestro cuerpo

El ‘servicio a través de nuestro cuerpo’ significa usar nuestro cuerpo para servir a Dios. Por ejemplo:

  • Limpiar un local y alistarlo para una conferencia sobre Espiritualidad.

  • Transportar aspirantes espirituales (sadhaks) al local.

  • Colocar carteles para anunciar una conferencia sobre Espiritualidad.

 

2. Nuestras riquezas y vínculos (conexiones) mundanales

En cuanto ‘servir a Dios ofreciendo nuestras riquezas y conexiones mundanales’ se refiere, respectivamente tendríamos los siguientes ejemplos:

  • Pagar el alquiler del local donde se dará una conferencia o discurso sobre Espiritualidad.

  • Organizar y coordinar una conferencia sobre Espiritualidad en un instituto en el cual uno tiene  afiliación o con el cual uno tiene relación.

 

3. Nuestra mente e intelecto

’Utilizar nuestra mente e intelecto’ significa usar nuestros procesos creativos e intelectuales para servir a Dios. Algunos ejemplos serían:

  • Utilizar nuestro intelecto para estudiar Espiritualidad, ponerlo en práctica y luego comunicar a otros sobre ello.

  • Utilizar nuestras habilidades de redacción y composición para difundir la Espiritualidad escribiendo artículos sobre ella.

  • Ayudar con la organización de archivos y la administración de un acontecimiento relacionado a la Espiritualidad.

 

4. Nuestro sexto sentido

Algunos de nosotros hemos sido dotados de sexto sentido desde una edad temprana. Esto es debido a la práctica espiritual de un nacimiento anterior o de este nacimiento. La responsabilidad está en nosotros para usarlo sólo para facilitar el crecimiento espiritual de nosotros y otros. El uso de nuestro sexto sentido tiene que estar bajo la dirección de un Maestro Espiritual.

 

En resumen, los puntos más relevantes para tener en cuenta son:

  • Ofreciendo consistentemente lo que tenemos para servir a Dios como parte de nuestra práctica espiritual nos ayuda a crecer espiritualmente.

  • Incluso si uno no tiene las riquezas necesarias o un intelecto elevado, todavía puede ofrecer su cuerpo en servicio a Dios y así crecer espiritualmente.

  • Los cuatro tipos genéricos de ofrendas expuestos no son mutuamente exclusivos. Es decir, si por ejemplo una persona tiene un buen intelecto y un entendimiento profundo de la Espiritualidad, éste podría inclinarse a sólo ofrecer su intelecto; sin embargo, el principio espiritual es ‘ofrecer todo lo que uno tiene’. Como esta persona tiene un cuerpo y también algún tipo de riqueza, ésta debería ofrecer esto juntamente con su intelecto.

  • De todas las ofrendas, el de la mente e intelecto es la superior, pues a través de ésta uno puede ayudar a otros a entender y practicar la Espiritualidad.

 

 

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